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Ruta De Los Cuatro Santuarios

09/05/2022

Bienvenidos a una nueva aventura camperizada, y esta vez sin salir de la provincia de Barcelona y a solo una horita de la capital.

La siguiente ruta la haremos con una Volkswagen California Beach T, y también podréis ver imágenes de una Mercedes Marco Polo.

Salimos de Barcelona justo después de comer, y empezamos a abrirnos camino hacia la Plana de Vic, Osona y cogemos la C-17 en dirección a Vic, pero antes de llegar nos desviaremos hacia la salida de Centelles, y una vez en el pueblo cogeremos la carretera rural que sale al norte del municipio. Os preguntareis, ¿por qué este paréntesis en la ruta? Pues para visitar el espectacular mirador del Puigsagordi, uno de los más cercanos y aéreos de la Plana de Vic y que finaliza directamente con el precipicio, los contrafuertes del cual nacen en la misma población que acabamos de pasar.

Ojo! Aparcáis en el inicio de la explanada, hay que aproximarse con cautela hasta los extremos. Enfrente veréis el macizo del Montseny, en su parte más desconocida, desde donde se introduce suavemente la plana y los bosques mediterráneos y atlánticos hasta coronar el cim del Matagalls, y el Pla de la Calma con el Tagamanent con su parte más occidental.

Las vistas son espectaculares, pero no tenemos que dejar que nos haga olvidar el destino del día: Bellmunt. Deshacemos el camino de nuevo hasta la C-17, y seguiremos haciendo la ruta. Dejamos Vic a nuestra derecha, y nos desviamos hacia la C-37, donde una vez allí cogeremos la salida en dirección Sant Vicenç de Torelló, y Sant Pere de Torelló.

Todo el rato tenemos enfrente la importante sierra a la cual nos dirigimos, y, si la carretera mientras cruzamos las poblaciones mencionadas, ya es bonita, una vez dejemos atrás Sant Pere de Torelló y encaminemos por la falda de la montaña, nos adentraremos en un paraíso sombrío y completamente diferente del que tenemos en la plana, mucho más propio del Collsacabra o la cara norte del Montseny.

Después de un buen rato de curvas, llegamos a un aparcamiento donde encontramos el final de la carretera transitable, ya que aun nos faltan unos 500 metros para la cima, pero que debido a lo revirada y estrecha que es, está prohibido el paso, ya que la mayoría de vehículos podrían quedarse encallados.

Aún queda un poco para la puesta de sol, así que hemos decidido tomarnos un aperitivo. Nos preparamos una cervecita con unos higos de temporada, mientras podemos ir viendo como las nubes van cambiando sus formas hasta llegar al Moianes y abriéndose camino hacia el Puigmal, peinando la misma cima mientras ponen rumbo hacia la Garrocha.

Unos cuarenta y cinco minutos antes de la puesta de sol, nos dirigimos hacia la cima, donde está el santuario. No hace falta coger la carretera, de hecho hay un sendero que sale al mismo sitio de donde estamos, detrás del cartel de la prohibición de circular vehículos. Nos conduce hasta la generosa plaza de delante del santuario, y desde allí, nos encaminamos los últimos metros hasta la cruz de la cima, desde donde quedaremos parados de la panorámica que tenemos delante… ¡Media Cataluña! El sol está a punto de irse, desapareciendo por detrás de la Enforcadura del Pedraforca.

A la mañana siguiente no tardamos mucho en levantarnos y nos ponemos a preparar el desayuno, encendemos la cafetera Italiana… el ruido del agua hirviendo y el aroma que sale de la cafetera repartiéndose por el habitáculo nos indica que el café ya está listo.

Subimos de nuevo hacia la cima y en menos de 10 minutos llegamos, esta vez acompañados por el termo de café y unas tazas, y cuando nos sentamos, podemos ver como un mantel cubre la plana de Cantonigros hasta el Puigsagordi, pero al mismo tiempo deja filtrar las luces situando cada población como si fuera un mapa en un lienzo en blanco.

Poco os podemos decir sobre la salida, es mejor que lo experimentéis vosotros mismos! Poco antes de los primeros rayos, el ambiente cambia, los pájaros cantan, y poco a poco, la luz ilumina todo lo que se va encontrando a su paso.

Unos minutos después bajamos a desayunar y poco después empezamos la ruta.

Deshacemos la carretera de Bellmunt, y nos dirigimos hacia Cantonigros, pero justo antes de llegar, después de haber pasado por "l’Esquirol", conocido también como Santa Maria de Corco, tumbamos a mano izquierda, y recorremos una carretera rural y revirada hasta Sant Julià de Cabrera, justo a los pies del prado donde nacen los contrafuertes del cingles, donde nos dirigimos. Aquí dejaremos la camper, y empezaremos la ruta a pie.

Al inicio, durante los primeros metros, puede ser un poco confuso seguir las marcas del prado, pero tenemos que subir recto hacia arriba, y después tener en cuenta que afrontaremos la ruta circular por la derecha del cingle, y volveremos por su izquierda.

A medida que seguimos avanzando, encontramos más claros, hasta que llegamos justo al cuello de donde sale la que, si bien no podemos decir trepada, ya que está equipada con barandillas y escaleras y no muestra ninguna dificultad, si que es un revirado e inclinado sendero de roca, que sube recto arriba, perdiendo de vista el camino hecho cada pocos metros.

El Santuario de Cabrera es un lugar donde reina la paz, mágico, custodiado por los burros que transportan víveres, y ubicado en la parte más ancha del que, sin duda, se asimila a un gran barco, con proa y popa incluida. Grandes árboles, unos bancos de madera y tanto prado como queráis ofrecen a los excursionistas todo el reposo que se necesita después de la subida, pocas ganas tendréis de marcharos, os lo aseguro.

Seguimos adelante, y lo que encontraréis a continuación, es toda la montaña donde os encontráis, reducida en una estrecha cresta que a simple vista no hace más de 3 o 4 metros de anchura. Se puede superar sin problemas, incluso con niños, pero como siempre, hace falta ir con cuidado. El tramo que acabamos de pasar, dirige hacia una colina de rocas desde donde veremos por última vez el Santuario de Cabrera.

A partir de aquí, el ambiente cambia nuevamente de forma radical, nos seguimos encontrando en medio de la cresta, esta vez ancha y más redondeada, pero por dentro de un bosque de cedros, pinochas y algún tejo, salpicado de claros pobladas de helechos altos, y desde donde se hace difícil ver el sol a causa de la altitud de los árboles y el enrejado de sus brancas.

Al cabo de un rato, cuando el precipicio vuelve a ganar terreno, la senda marcada que no hemos dejado en ningún momento, empieza a bajar de forma brusca, y nos saca del bosque para empezar a conducirnos hacia abajo. Aunque es un poco pronunciado, no supone ninguna dificultad.

Rápidamente empezamos a divisar a Sant Julià, y la Cargoling al fondo del valle cada vez que el sendero nos conduce por las aristas de la montaña, y en muy poco rato, volveremos a estar en el prado que nace donde hemos aparcado.

Volveremos a la carretera principal y desde allí la seguiremos, esta vez, dejando atrás Cantonigros, y pasando de largo Rupit y Pruit, hasta que llegamos al Cuello de Condreu, de 1010 m, puerta de entrada de laa Garrocha, y por donde después pasaremos, no obstante, ara nos desviaremos a mano derecha hacia el Santuario de la Mare de Deu de el Faro, la cual llegaremos en unos escasos 5 minutos.

Si Cabrera recordaba a un barco, el faro es literalmente la proa de otro, viendo las imágenes aéreas lo entenderéis perfectamente, y justo en la punta, hay instalado un restaurante de cocina tradicional de toda la vida, donde parece que, para bien, no se haya notado el paso de los años.

Rodeando su perímetro, hay otra barandilla que protege un caminito colgando al vacío, que os permitirá contemplar las impresionantes vistas, que van desde Cap de Creus hasta el pantano de Susqueda, y desde el Macizo del Montseny a "l'Agullola".

Esta tarde nos la tomamos para pasear por la zona, y cuando hemos visto los alrededores y explorado cada lugar hasta donde llega la vista, emprendemos la ruta con la Cargoling hasta el Santuario de la Salud. Para hacerlo, os podéis dirigir de nuevo hasta el Cuello de Condreu, y girar a mano derecha continuando la carretera principal, adentrándonos de lleno a la Garrocha, y justo donde se acaba la primera recta de bajada, coger la desviación a mano izquierda. El Santuario se encuentra a escasos 2 km, y mientras nos acercamos se hace evidente que es un sitio en plena simbiosis con el hayedo que lo envuelve, seguido por unas grandes rocas que dan a una pequeña capillita, y custodian el santuario con el restaurante y el hotel. Hay un aparcamiento superior, cerca de las paredes de piedra, donde podremos pasar la noche, y si lo necesitais encontrareis lavabos en el hotel de la montaña.

Por la mañana, os recomendamos que os despertéis pronto para poder ver la salida del sol, detrás de las montañas que cierran la Garrocha, con toda una niebla baja que se acomoda en lo más profundo del valle, y mirando hacia el noreste, sobrevolando los volcanes de Olot, los globos aerostáticos que parecen ser los primeros que nos dan los buenos días.

Aunque estemos en La Garrocha, esta vez la ruta no la seguiremos hacia esta dirección, y volveremos por la carretera de Rupit, donde podréis pernoctar en el aparcamiento obligatorio por un módico precio. Si no habéis estado antes, no podéis tardar en ir al horno que hay al lado de la casita de información y comprar unos buenos panes. Poco después nos disponemos a hacer la excursión de el Salto de Sallent y las tumbas antropomórficas del mirador del Bassis.

Tenéis que cruzar por el emblemático puente colgante de Rupit, y después de visitarlo, cruzaremos el pueblo hasta donde empieza el itinerario, justo por debajo de una casa dando la sensación de que estamos entrando en ella. El principio transcurre entre bancales, hasta que atraviesa el río, bajando cerca de saltos de agua y charcos.

Una vez lleguéis al final, os habéis de dirigir por el camino que sale a mano izquierda, hasta el mirador del Salto de Sallent. Se puede observar también desde arriba del mismo salto, pero no lo recomendamos, ya que es muy inclinado y peligroso: la roca está desgastada y lisa, y en épocas donde baja bastante agua, os podría arrastrar.

Con sus 115 metros se postula como el salto de agua con la caída libre más grande de Cataluña, y es que no es para menos. Es realmente impresionante, y cuando baja lleno, también es ensordecedor.

Este puede ser uno de los puntos más espectaculares de la ruta, pero no por eso el final, así que volvemos por el camino de tierra hasta el río, que deberéis de cruzar siempre que baje poca agua y sea seguro, y continuaremos por la pista que nos lleva a la carretera que va de Rupit al Pantano de Sau. Una vez en el asfalto, hay que remontar 350 metros, y justo después de dejar una pequeña casa de piedra a mano derecha, y unos contrafuertes de gravilla a mano izquierda, se encuentran las indicaciones que hacen entrar de nuevo en una vereda, a la izquierda, y que se adentra por un bosque de pinos, que a medida que se avanza, y cuanto más desnivel hay, se va convirtiendo en un encinar poblado de diversas especies autóctonas, y que solo de forma esporádica, dejan pasar la luz del sol.

El ascenso es corto pero salva un desnivel considerable en poco rato, que permite llegar, justo después de dejar atrás las famosas tumbas antropomórficas ubicadas en un balcón de roca natural, casi sin darnos cuenta, en la cima: el Mirador del Bassis. Las vistas, como no podía ser de otra manera, cortan la respiración. Estamos encima de un inmenso cerro de roca maciza que casi llega hasta la carretera que pasa por debajo, y desde donde podréis mirar "l’Agullola" al frente nuestro, y el largo precipicio, el cual parece una mordida enorme en el altiplano, y que se va perpetuando desde los prados de abajo, pasando por Salt de Sallent que desde aquí queda en parte oculto, y hasta el mismo Santuario del Faro.

La vuelta se hace por el camino marcado, al inicio un poco difuso, que sale desde el mismo sitio de donde nos encontramos en dirección a Rupit, es decir hacia el norte. Primero pasa por unos claros, para adentrarnos todo seguido dentro de un túnel de vegetación, de árboles frondosos y matorrales, que baja sin tregua en línea recta hasta encontrar la carretera de Rupit, una vez allí, hace falta remontar hasta llegar al desvío de la Ermita de Santa Magdalena, y acceder. Es un saliente de un meandro de la riera del mismo pueblo, que a la vez sirve de mirador. El sendero continua por detrás, se convierte en un sendero húmedo en ocasiones con piedras, y gira a mano izquierda remontando el camino del río, para llevaros por debajo de unas grandes rocas, encima de las cuales se sitúa parte de la población. Siguiendo por este espectacular paraje, en 5 minutos estaréis de nuevo en el puente colgante, ya en el aparcamiento donde hemos dejado la Cargoling.

Ahora os proponemos, para acabar la jornada, una pequeña caminata, y un lugar de infarto para ver la puesta de sol.

Salid de Rupit por la carretera, y dirigiros hasta Cantonigrós, es un trayecto corto, y una vez hayáis llegado, aparcad al lado del campo de fútbol. Estáis delante de la pequeña y preciosa excursión, o más bien dicho, un paseo de la Foradada. Empieza por un camino empedrado de rocas gastadas por el paso de los caminantes, y va bajando hasta una desviación señalizada, que recuerda que estamos en un espacio natural, y es el inicio del estrecho camino final. En breves momentos llegan a la espectacular e inigualable Foradada, una enorme roca con un agujero muy grande que recuerda al escenario de una gran teatro, al lado del cual se precipita un salto de agua. El sitio es suficientemente bonito como para quedarse tanto rato como queráis, pero os recomendamos volver a la furgoneta, y dirigiros con ella hasta el final del Esquirol, desde donde sale la revirada y bucólica carretera rural hasta Tavertet, pueblo conocido por todos, y que es tan empedrado y tan entrañable como el mismo Rupit.

Una vez atravesado, cogemos la pista de tierra que siempre está en muy buenas condiciones. Sale del final del pueblo, a su extremo sud-oeste, y que nos llevará hasta el mirador de Sau. No hace falta describir mucho el lugar, es sencillamente fantástico, y uno de los mejores lugares para ver la puesta de sol.

Poco más queda para recomendaros, desde aquí podréis ya volver por la carretera, e ir bajando por la plana, que habéis estado visitando estos días desde diversos lugares, o si queréis alargar la ruta, buscar otro paraje espectacular, y pernoctar otra noche con vuestra Cargoling.

Si tenéis dudas, o queréis información sobre la ruta, podéis poneros en contacto via instagram @muntanyaimeteo, y a @adventuresofenric. I si lo que queréis es vivir una aventura camperizada tan espectacular como esta, podéis alquilar vuestra camper contactando con Cargoling, donde encontraréis los modelos de las imágenes y muchas otras, a partir de 55€ la noche.

Desde Cargoling te aconsejamos la app PARK4NIGHT, una aplicación móvil donde podrás consultar las áreas de camping car más cercanas. Esta aplicación te geolocaliza y, los demás usuarios, te recomiendan los lugares que más les han gustado.

Agradecer a nuestro amigo @adventuresofenric por las fotos que nos regala después de cada ruta.

Úrsula

Escrito por

Úrsula 09/05/2022
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